20-02-2023, 12:54 AM
(Última modificación: 22-02-2023, 02:08 PM por QuintoPiso.)
Había tomado la decisión de no continuar con este relato por dos razones: la primera, sentí que podía
cometer una infidencia con asuntos muy personales de la protagonista y la segunda, existían
unos hechos que no recordaba muy bien. Sin embargo, en estas vacaciones conversé en
Italia con Juliana, leímos lo que había escrito, le gustó y estuvo de acuerdo en que continuara
la narración, con ella ayudándome en los pasajes que yo no tenía muy claros. Me parece
que la historia es interesante y entretenida, por lo que creo que vale la pena continuarla.
Disculpen la longitud, pero es lo máximo que he podido resumir mis apuntes. Como diría
el poeta: "me faltó tiempo para ser breve".
Esa madrugada, mientras recuperábamos el aliento, Juliana me empezó a contar su historia.
Nació y creció en el barrio La Milagrosa, perteneciente a la Comuna 9, Buenos Aires,
un antiguo barrio obrero, situado en el centro-oriente de Medellín. Era la menor de cuatro
hermanos, su padre, chocoano, poseía un Minimercado. Estudió en la Escuela Normal
Superior de Medellín, ubicada en un sector boscoso del barrio Villa Hermosa; ahí comenzó
nuestra afinidad: también cursé estudios en esa institución. “Era un chico moreno, alto y
delgado, que siempre fue muy delicado y elegante en sus maneras, además vestía de forma
muy colorida para la época”, me recuerda.
Cursando el 7° grado, le llamó la atención un guapo adolescente, que iba a ayudar al jardinero
de la Normal. Se dio mañas para acercarse a él en las horas del recreo, hasta entablar una
conversación. La atracción fue mutua y las charlas continuaron por fuera del colegio; se veían
luego de las clases, los fines de semana iban a una heladería en el Centro y luego a cine. Un
Domingo, él la invitó a la casa de sus padres y, aprovechando que ellos estaban fuera de la
ciudad, tuvieron sexo. Juliana tenía 12 años y su Romeo 16; fue la primera vez para ambos.
¡Yo me desvirgué en su culo! me presume orgullosa. Ella siempre fue muy buena estudiante,
pero su rendimiento desmejoró, debido a que comenzó a descuidar sus deberes y a faltar a
clases, por verse con Gonzalo, su novio. Tenían sexo en los potreros del sector, en los baños
de los cinemas, en la casa de los padres, cuando estos se descuidaban. Juliana me cuenta,
que no sabe como puedo aprobar ese año y pasar a 8°, si en lo único que pensaba era en
tener relaciones con Chalo, el apelativo de su novio.
Gonzalo era el tercer hijo del jardinero, vivían en el Popular un barrio ubicado en las laderas
nororientales y era el encargado de transportarlo en moto, por todos los lugares donde
prestaba sus servicios de jardinero, pintor, plomero, etc. Su habilidad en la conducción de las
motocicletas la heredó de sus hermanos; estos habían aprendido cuando los combos del barrio,
fueron requeridos por la gente de Pablo Escobar y necesitaban personal para manejar las motos.
Habían sido los mejores, en un curso que se desarrolló en una pista clandestina en las faldas de
los cerros aledaños; también aprendieron a disparar armas cortas y largas, a usar el puñal y a
luchar cuerpo a cuerpo. Los dos hermanos debieron superar por amplio margen a todos los
demás participantes, para convencer a los instructores, porque tenían un factor en contra:
ambos eran gays y como maricas, no los tomaba en serio. Luego de los entrenamientos y de la
valentía demostrada, se ganaron el respeto de los otros pillos, aunque algunos los seguían
mirando con recelo. Participaron en varias vueltas para el Cartel de Medellín y muy pronto
reunieron el dinero, para realizarse cuanta cirugía se les ocurrió. Se convirtieron en dos
bellas adolescentes de 16 y 17 años, que con el dinero que les llegaba a borbotones, llevaban
una vida de excesos y lujos, recordaba su hermano menor. Pero con el fin de Pablo Escobar,
se inició la persecución de sus colaboradores. El mayor fue muerto en un enfrentamiento
con el Bloque de Búsqueda y el menor huyó, dejando atrás propiedades y dinero, y se
refugió en Lovaina, un barrio de prostitución en Medellín, donde se envició al bazuco
y terminó como indigente.
Chalo también quería hacer su transito y ser una chica (el tercero de la familia), pero
no sabía cómo reunir el dinero. Juliana le propuso que se dedicara al negocio de las
motocicletas y habló con su papa que tenia en la casa un garaje desocupado al lado
del Minimercado. Le contó que eran novios y el viejo prometió apoyarlos, con la
condición que ella siguiera estudiando; Juliana aceptó, pero no le comentó a su padre
cual era el objetivo real de su novio. El negocio iba bien, tenían taller, vendían accesorios
y repuestos, además Chalo enseñaba cursos de conducción en un lote abandonado
del barrio; sin embargo, las ganancias eran modestas. Durante un par de años no hubo
problemas, pero Chalo, se impacientaba, ya iba a cumplir 20 años y quería empezar
su transición, deseaba sus cirugías, su tratamiento hormonal. Al paso que iba,
“seré mujer a los 30 años”, se quejaba.
Sin que Juliana se enterara, Chalo empezó a participar en cruces con un combo
de su barrio de origen, El Popular. Robos, atracos y secuestros por encargo,
hicieron parte del menú. Hasta que decidieron realizar una vuelta en grande:
robar una transportadora de valores. Participaron cerca de 10 adolescentes,
con la complicidad de ex empelados de la firma. Según le comentaron a
Juliana, duraron cerca de un mes planeando el robo: un fuerte aguacero
y un semáforo dañado jugaron en su contra; hubo una balacera en la huida,
ya habiendo coronado el botín, la moto que conducía Chalo patinó por la
lluvia y fue herido en una pierna. El copiloto murió instantáneamente.
Pero un trancón, causado por un semáforo dañado, le impidió a Chalo huir
con la moto y decidió enfrentarse a la policía, guarecido por una camioneta;
fue dado de baja. El saldo fue de 4 muchachos muertos, un policía herido
y 5 ladrones detenidos.
Corría el año de 1998 cuando murió Chalo; Juliana tenía 15 años y por
entonces ya se vestía de mujer. Decidió abandonar sus estudios y
dedicarse de lleno al taller de motos, mostrando su vena de
emprendedora. Con el paso del tiempo, abrió con sus hermanos, un
almacén de accesorios para motos en el sector del Hueco, en el centro
de Medellín. También continuó con los cursos de conducción, a pesar
de que era consciente de que la mayoría de sus “alumnos” eran
bandidos, por lo que les cobraba por adelantado. Cuando cumplió la
mayoría de edad, vino a Bogotá, se quedó en el edificio de Ingrid y
tramitó los documentos para viajar al Ecuador, ya que había averiguado
que allí eran más económicas las cirugías estéticas. Una vez trascurrida
la convalecencia, regresó al Santafé y al verse tan bonita, decidió probar
un tiempo con la prostitución, mediante una página digital denominada
Otros Gustos. Dados los excelentes resultados económicos, resolvió
visitar periódicamente a la Capital de país. En el momento de conocernos,
2005, tenía 22 años y era su tercera temporada en la ciudad.
Bien entrada la tarde del domingo, terminamos la plática, cenamos en un
restaurante del centro, La Normanda me parece, intercambiamos números
telefónicos y nos despedimos. Un fin de semana sorprendente, dio inicio
a una intensa relación.
Continuara.....
cometer una infidencia con asuntos muy personales de la protagonista y la segunda, existían
unos hechos que no recordaba muy bien. Sin embargo, en estas vacaciones conversé en
Italia con Juliana, leímos lo que había escrito, le gustó y estuvo de acuerdo en que continuara
la narración, con ella ayudándome en los pasajes que yo no tenía muy claros. Me parece
que la historia es interesante y entretenida, por lo que creo que vale la pena continuarla.
Disculpen la longitud, pero es lo máximo que he podido resumir mis apuntes. Como diría
el poeta: "me faltó tiempo para ser breve".
Esa madrugada, mientras recuperábamos el aliento, Juliana me empezó a contar su historia.
Nació y creció en el barrio La Milagrosa, perteneciente a la Comuna 9, Buenos Aires,
un antiguo barrio obrero, situado en el centro-oriente de Medellín. Era la menor de cuatro
hermanos, su padre, chocoano, poseía un Minimercado. Estudió en la Escuela Normal
Superior de Medellín, ubicada en un sector boscoso del barrio Villa Hermosa; ahí comenzó
nuestra afinidad: también cursé estudios en esa institución. “Era un chico moreno, alto y
delgado, que siempre fue muy delicado y elegante en sus maneras, además vestía de forma
muy colorida para la época”, me recuerda.
Cursando el 7° grado, le llamó la atención un guapo adolescente, que iba a ayudar al jardinero
de la Normal. Se dio mañas para acercarse a él en las horas del recreo, hasta entablar una
conversación. La atracción fue mutua y las charlas continuaron por fuera del colegio; se veían
luego de las clases, los fines de semana iban a una heladería en el Centro y luego a cine. Un
Domingo, él la invitó a la casa de sus padres y, aprovechando que ellos estaban fuera de la
ciudad, tuvieron sexo. Juliana tenía 12 años y su Romeo 16; fue la primera vez para ambos.
¡Yo me desvirgué en su culo! me presume orgullosa. Ella siempre fue muy buena estudiante,
pero su rendimiento desmejoró, debido a que comenzó a descuidar sus deberes y a faltar a
clases, por verse con Gonzalo, su novio. Tenían sexo en los potreros del sector, en los baños
de los cinemas, en la casa de los padres, cuando estos se descuidaban. Juliana me cuenta,
que no sabe como puedo aprobar ese año y pasar a 8°, si en lo único que pensaba era en
tener relaciones con Chalo, el apelativo de su novio.
Gonzalo era el tercer hijo del jardinero, vivían en el Popular un barrio ubicado en las laderas
nororientales y era el encargado de transportarlo en moto, por todos los lugares donde
prestaba sus servicios de jardinero, pintor, plomero, etc. Su habilidad en la conducción de las
motocicletas la heredó de sus hermanos; estos habían aprendido cuando los combos del barrio,
fueron requeridos por la gente de Pablo Escobar y necesitaban personal para manejar las motos.
Habían sido los mejores, en un curso que se desarrolló en una pista clandestina en las faldas de
los cerros aledaños; también aprendieron a disparar armas cortas y largas, a usar el puñal y a
luchar cuerpo a cuerpo. Los dos hermanos debieron superar por amplio margen a todos los
demás participantes, para convencer a los instructores, porque tenían un factor en contra:
ambos eran gays y como maricas, no los tomaba en serio. Luego de los entrenamientos y de la
valentía demostrada, se ganaron el respeto de los otros pillos, aunque algunos los seguían
mirando con recelo. Participaron en varias vueltas para el Cartel de Medellín y muy pronto
reunieron el dinero, para realizarse cuanta cirugía se les ocurrió. Se convirtieron en dos
bellas adolescentes de 16 y 17 años, que con el dinero que les llegaba a borbotones, llevaban
una vida de excesos y lujos, recordaba su hermano menor. Pero con el fin de Pablo Escobar,
se inició la persecución de sus colaboradores. El mayor fue muerto en un enfrentamiento
con el Bloque de Búsqueda y el menor huyó, dejando atrás propiedades y dinero, y se
refugió en Lovaina, un barrio de prostitución en Medellín, donde se envició al bazuco
y terminó como indigente.
Chalo también quería hacer su transito y ser una chica (el tercero de la familia), pero
no sabía cómo reunir el dinero. Juliana le propuso que se dedicara al negocio de las
motocicletas y habló con su papa que tenia en la casa un garaje desocupado al lado
del Minimercado. Le contó que eran novios y el viejo prometió apoyarlos, con la
condición que ella siguiera estudiando; Juliana aceptó, pero no le comentó a su padre
cual era el objetivo real de su novio. El negocio iba bien, tenían taller, vendían accesorios
y repuestos, además Chalo enseñaba cursos de conducción en un lote abandonado
del barrio; sin embargo, las ganancias eran modestas. Durante un par de años no hubo
problemas, pero Chalo, se impacientaba, ya iba a cumplir 20 años y quería empezar
su transición, deseaba sus cirugías, su tratamiento hormonal. Al paso que iba,
“seré mujer a los 30 años”, se quejaba.
Sin que Juliana se enterara, Chalo empezó a participar en cruces con un combo
de su barrio de origen, El Popular. Robos, atracos y secuestros por encargo,
hicieron parte del menú. Hasta que decidieron realizar una vuelta en grande:
robar una transportadora de valores. Participaron cerca de 10 adolescentes,
con la complicidad de ex empelados de la firma. Según le comentaron a
Juliana, duraron cerca de un mes planeando el robo: un fuerte aguacero
y un semáforo dañado jugaron en su contra; hubo una balacera en la huida,
ya habiendo coronado el botín, la moto que conducía Chalo patinó por la
lluvia y fue herido en una pierna. El copiloto murió instantáneamente.
Pero un trancón, causado por un semáforo dañado, le impidió a Chalo huir
con la moto y decidió enfrentarse a la policía, guarecido por una camioneta;
fue dado de baja. El saldo fue de 4 muchachos muertos, un policía herido
y 5 ladrones detenidos.
Corría el año de 1998 cuando murió Chalo; Juliana tenía 15 años y por
entonces ya se vestía de mujer. Decidió abandonar sus estudios y
dedicarse de lleno al taller de motos, mostrando su vena de
emprendedora. Con el paso del tiempo, abrió con sus hermanos, un
almacén de accesorios para motos en el sector del Hueco, en el centro
de Medellín. También continuó con los cursos de conducción, a pesar
de que era consciente de que la mayoría de sus “alumnos” eran
bandidos, por lo que les cobraba por adelantado. Cuando cumplió la
mayoría de edad, vino a Bogotá, se quedó en el edificio de Ingrid y
tramitó los documentos para viajar al Ecuador, ya que había averiguado
que allí eran más económicas las cirugías estéticas. Una vez trascurrida
la convalecencia, regresó al Santafé y al verse tan bonita, decidió probar
un tiempo con la prostitución, mediante una página digital denominada
Otros Gustos. Dados los excelentes resultados económicos, resolvió
visitar periódicamente a la Capital de país. En el momento de conocernos,
2005, tenía 22 años y era su tercera temporada en la ciudad.
Bien entrada la tarde del domingo, terminamos la plática, cenamos en un
restaurante del centro, La Normanda me parece, intercambiamos números
telefónicos y nos despedimos. Un fin de semana sorprendente, dio inicio
a una intensa relación.
Continuara.....



