22-08-2020, 05:35 AM
Buenas noches distinguido grupo. Me presento: Me dicen el matador y estoy acá para compartir historias de las que se publican en este entretenido espacio. Ingreso desde hace un año largo solo en modo lectura, por mis ocupaciones poco tiempo me queda para aportar como corresponde y solo hasta ahora que la pandemia lo permite (vacaciones obligadas) me permito sacar una licencia de mi descanso para registrarme y proceder con mi primer relato.
He tenido la fortuna de viajar dentro y fuera del país y gracias a ciertos beneficios, me he codeado con diferentes tipos de personas, siempre queriendo sacar lo mejor de cada situación para beneficio mutuo, lo que me ha facilitado el relacionarme con gente desde el mismo momento de conocerles, algo que pude comprobar en la historia que les voy a compartir.
A mediados del año pasado, me encomendaron una labor en la ciudad de Bogotá por espacio de 3 meses, tenía la ventaja de poder viajar semanalmente a Cali donde he vivido toda la vida. Para el puente del mes de agosto, decidí adelantar el viaje para el jueves en la noche con regreso el martes a primera hora, pero por un imprevisto de grandes consecuencias en el tema a mi cargo, debí regresar a Bogotá el viernes a primera hora. Por suerte el tema se resolvió pasado el mediodía y la empresa pudo conseguirme cupo en el vuelo del sábado a primera hora de la mañana. Me ubicaron en el vuelo de las 6:20 am por lo que llegué pasadas las 5:00 am al aeropuerto, y luego de pasar a la sala de espera, me encontré con una “mujer” que llamaba la atención por su voluptuosidad, aunque su vestimenta era sobria y lucia gafas oscuras y una gorra, como queriendo ocultar su identidad, sus marcados atributos no permitían que pasara desapercibida, al menos no para quien narra esta historia.
Una vez fuimos llamados a abordar, la seguí con la mirada notando que en sus facciones y gestos podría haber algo más que una verdadera mujer, y como catador avanzado de chicas trans rápidamente la fui encasillando en esta categoría, guardando la distancia para no levantar sospechas y con la ilusión de tener una oportunidad para poder abordarla. Ya en el avión conté con suerte de que mi silla estaba cercana a la de ella, y para más fortuna, la pude auxiliar para ubicar su equipaje en el compartimento, pues se le dificultaba poder subirla para acomodarla. Me agradeció con una sonrisa sin decir palabra. Hasta ahí todo normal.
Luego del aterrizaje procedimos a esperar el anuncio para bajarnos del avión, y nuevamente le ayudé con su equipaje y obtuve la misma respuesta, aunque esta vez me sostuvo la mirada y así mismo le correspondí. Como yo iba ligero de equipaje, solo un morral para la noche que estuve en este corto viaje, le dije que podía ayudarle a llevar su maleta hasta la salida, a lo que accedió nuevamente con su sonrisa, que para ese momento era más amigable y duradera. Me seguía causando curiosidad que no dijera nada, hasta dude de mis sospechas y llegué a pensar que tuviera algún problema que le permitiera hablar. Cuando íbamos por el pasillo rumbo a la salida, le pregunté si traía equipaje para recoger en la banda y lo negó moviendo su cabeza. Ya acercándonos a la puerta, me pidió parar y me mostró su celular en el que escribió que la disculpara, pero tenía un problema en la garganta que le impedía hablar normalmente y le daba pena que les escucharan su voz tan afectada, seguidamente escribió que me daba las gracias por mi amabilidad y que como iba a entrar al baño le entregara su maleta para que yo siguiera mi camino. Le dije que no había ningún problema con la situación y que podíamos seguir comunicándonos así, aproveché para preguntarle si iba para Cali, si la recogían o se iba en taxi y me escribió que tomaría un taxi, a lo que le salí al corte y le dije que con mucho gusto la podía acercar a su destino ya que yo había ido en mi carro que había dejado en los parqueaderos de larga estadía del aeropuerto. Sin mediar palabra escribió muchas gracias complementado con varios iconos de carita avergonzada, besitos y la manito con el pulgar arriba. No la quise apurar con el tema de su voz, así que nos subimos a la buseta que va hasta los parqueaderos y una vez nos subimos al carro me presenté: Mucho gusto, le dije mi nombre completo, y ella tomó el celular para escribir a lo que le dije: No, ya no más con eso, olvídate de las penas y háblame que no veo nada malo que tengas tu voz afectada. Se rio nerviosamente y me dijo, está bien: Mucho gusto, Sofia Maldonado.
Para la época yo no sabía quién era la afamada chica, y su voz un poco ronca no me sonaba tan masculina como pensaba, así que no le di mente y me dije: A lo que vinimos, voy por ese culo sin importar si tiene algo que cuelgue entre las piernas. La noté un poco tímida al inicio y no lo hice ningún comentario sobre su voz, no quería hacerla sentir incomoda. Le pregunté hacia que parte iba y me dijo que cerca de la 14 de Calima, así que empecé a preguntarle más cosas para entrar en confianza y le ofrecí ir a desayunar, me dijo que no tenía hambre pues había comido algo antes del vuelo, pero me dijo que si yo quería ella me acompañaba. Como mi objetivo era pasar la mayor parte del tiempo para poder abordarla en otro contexto y buscar la forma de acercarme con otras intenciones, me detuve en un parador ubicado al pasar la glorieta del aeropuerto y nos bajamos.
No había muchas opciones para mi gusto así que solo pedí algo suave para llevar y volvimos al auto. Fue entonces cuando me dijo que si quería comer en el carro ella no tenía problema en esperar y así lo hice. Para ese momento ya lucía un poco más abierta y empezó a preguntarme sobre mí, que hacía, donde vivía, porque el viaje a Bogotá… En fin, le contesté amablemente a toda para hacerla sentir cómoda. Casi no me daba tiempo para devolverle las preguntas por lo que entendí que quizá no estaba muy dispuesta a entrar en detalles de su vida, y realmente eso no me preocupaba. Cuando terminé de comer le pregunté:
Yo ¿Nos vamos?
Ella: ¿Para donde?
Yo: Para donde quieras
Ella: No se, tu estás manejando, depende de ti…
Yo: Si tu lo permites, te llevo a tu casa, pero me gustaría poder compartir mas contigo
Ella: Compartir que?
Yo: Momentos que incluyan más que esta conversación
Ella: Que propones?
Yo: Si te dejas llevar, vamos a un lugar reservado y comodo y allá te darás cuenta
Ella: Me suena, me gusta la idea
Yo: Listo, me gusta que estemos conectados
Ella: Te gustan las sorpresas?
Yo: Por supuesto, me vas a sorprender?
Ella: Yo soy una sorpresa, no lo notas?
Yo: Se ve que eres alguien sorprendente, pero aún no se cual es
Ella: Ya lo veras, si te interesa
Yo: Por supuesto
Ella: Espero que no te arrepientas…
Me acerqué para besarla y ahí empezó la acción, su lengua no dio espera y empezó a meterla dentro de mi boca, yo le agarré la cabeza para besarla con más fuerza y luego bajé mis manos para agarrar sus enormes tetas, ella me correspondió con sus manos en mi paquete que ya se estaba poniendo duro y quise hacer lo mismo, pero entonces me detuvo y me dijo: Vamos pues que esto se puso caliente y nos pueden ver.
Busqué la forma de devolverme para tomar la entrada por Yumbo y llegar cuanto antes a los moteles de la zona, le metí el acelerador a fondo porque ese cuerpazo me pedía a gritos y ella se encargaba de calentarme más masajeando mi pene que estaba a punto de estallar y duro como panela. Llegamos a Sabores, sitio cómodo y discreto y pedí la presidencial. Entramos y aun sin bajarnos del carro la temperatura se puso aún más caliente porque se me subió encima y me puso esas tetas en la cara. Yo no lo podía creer. Me parecía mentira que con el mínimo esfuerza tuviera tremenda hembrota a punto de coronarla. Una vez mas intenté mandar mi mano a su entrepierna pero con risa picarona se alejó y se bajó del carro para ingresar a la habitación.
Esta historia continuará....
He tenido la fortuna de viajar dentro y fuera del país y gracias a ciertos beneficios, me he codeado con diferentes tipos de personas, siempre queriendo sacar lo mejor de cada situación para beneficio mutuo, lo que me ha facilitado el relacionarme con gente desde el mismo momento de conocerles, algo que pude comprobar en la historia que les voy a compartir.
A mediados del año pasado, me encomendaron una labor en la ciudad de Bogotá por espacio de 3 meses, tenía la ventaja de poder viajar semanalmente a Cali donde he vivido toda la vida. Para el puente del mes de agosto, decidí adelantar el viaje para el jueves en la noche con regreso el martes a primera hora, pero por un imprevisto de grandes consecuencias en el tema a mi cargo, debí regresar a Bogotá el viernes a primera hora. Por suerte el tema se resolvió pasado el mediodía y la empresa pudo conseguirme cupo en el vuelo del sábado a primera hora de la mañana. Me ubicaron en el vuelo de las 6:20 am por lo que llegué pasadas las 5:00 am al aeropuerto, y luego de pasar a la sala de espera, me encontré con una “mujer” que llamaba la atención por su voluptuosidad, aunque su vestimenta era sobria y lucia gafas oscuras y una gorra, como queriendo ocultar su identidad, sus marcados atributos no permitían que pasara desapercibida, al menos no para quien narra esta historia.
Una vez fuimos llamados a abordar, la seguí con la mirada notando que en sus facciones y gestos podría haber algo más que una verdadera mujer, y como catador avanzado de chicas trans rápidamente la fui encasillando en esta categoría, guardando la distancia para no levantar sospechas y con la ilusión de tener una oportunidad para poder abordarla. Ya en el avión conté con suerte de que mi silla estaba cercana a la de ella, y para más fortuna, la pude auxiliar para ubicar su equipaje en el compartimento, pues se le dificultaba poder subirla para acomodarla. Me agradeció con una sonrisa sin decir palabra. Hasta ahí todo normal.
Luego del aterrizaje procedimos a esperar el anuncio para bajarnos del avión, y nuevamente le ayudé con su equipaje y obtuve la misma respuesta, aunque esta vez me sostuvo la mirada y así mismo le correspondí. Como yo iba ligero de equipaje, solo un morral para la noche que estuve en este corto viaje, le dije que podía ayudarle a llevar su maleta hasta la salida, a lo que accedió nuevamente con su sonrisa, que para ese momento era más amigable y duradera. Me seguía causando curiosidad que no dijera nada, hasta dude de mis sospechas y llegué a pensar que tuviera algún problema que le permitiera hablar. Cuando íbamos por el pasillo rumbo a la salida, le pregunté si traía equipaje para recoger en la banda y lo negó moviendo su cabeza. Ya acercándonos a la puerta, me pidió parar y me mostró su celular en el que escribió que la disculpara, pero tenía un problema en la garganta que le impedía hablar normalmente y le daba pena que les escucharan su voz tan afectada, seguidamente escribió que me daba las gracias por mi amabilidad y que como iba a entrar al baño le entregara su maleta para que yo siguiera mi camino. Le dije que no había ningún problema con la situación y que podíamos seguir comunicándonos así, aproveché para preguntarle si iba para Cali, si la recogían o se iba en taxi y me escribió que tomaría un taxi, a lo que le salí al corte y le dije que con mucho gusto la podía acercar a su destino ya que yo había ido en mi carro que había dejado en los parqueaderos de larga estadía del aeropuerto. Sin mediar palabra escribió muchas gracias complementado con varios iconos de carita avergonzada, besitos y la manito con el pulgar arriba. No la quise apurar con el tema de su voz, así que nos subimos a la buseta que va hasta los parqueaderos y una vez nos subimos al carro me presenté: Mucho gusto, le dije mi nombre completo, y ella tomó el celular para escribir a lo que le dije: No, ya no más con eso, olvídate de las penas y háblame que no veo nada malo que tengas tu voz afectada. Se rio nerviosamente y me dijo, está bien: Mucho gusto, Sofia Maldonado.
Para la época yo no sabía quién era la afamada chica, y su voz un poco ronca no me sonaba tan masculina como pensaba, así que no le di mente y me dije: A lo que vinimos, voy por ese culo sin importar si tiene algo que cuelgue entre las piernas. La noté un poco tímida al inicio y no lo hice ningún comentario sobre su voz, no quería hacerla sentir incomoda. Le pregunté hacia que parte iba y me dijo que cerca de la 14 de Calima, así que empecé a preguntarle más cosas para entrar en confianza y le ofrecí ir a desayunar, me dijo que no tenía hambre pues había comido algo antes del vuelo, pero me dijo que si yo quería ella me acompañaba. Como mi objetivo era pasar la mayor parte del tiempo para poder abordarla en otro contexto y buscar la forma de acercarme con otras intenciones, me detuve en un parador ubicado al pasar la glorieta del aeropuerto y nos bajamos.
No había muchas opciones para mi gusto así que solo pedí algo suave para llevar y volvimos al auto. Fue entonces cuando me dijo que si quería comer en el carro ella no tenía problema en esperar y así lo hice. Para ese momento ya lucía un poco más abierta y empezó a preguntarme sobre mí, que hacía, donde vivía, porque el viaje a Bogotá… En fin, le contesté amablemente a toda para hacerla sentir cómoda. Casi no me daba tiempo para devolverle las preguntas por lo que entendí que quizá no estaba muy dispuesta a entrar en detalles de su vida, y realmente eso no me preocupaba. Cuando terminé de comer le pregunté:
Yo ¿Nos vamos?
Ella: ¿Para donde?
Yo: Para donde quieras
Ella: No se, tu estás manejando, depende de ti…
Yo: Si tu lo permites, te llevo a tu casa, pero me gustaría poder compartir mas contigo
Ella: Compartir que?
Yo: Momentos que incluyan más que esta conversación
Ella: Que propones?
Yo: Si te dejas llevar, vamos a un lugar reservado y comodo y allá te darás cuenta
Ella: Me suena, me gusta la idea
Yo: Listo, me gusta que estemos conectados
Ella: Te gustan las sorpresas?
Yo: Por supuesto, me vas a sorprender?
Ella: Yo soy una sorpresa, no lo notas?
Yo: Se ve que eres alguien sorprendente, pero aún no se cual es
Ella: Ya lo veras, si te interesa
Yo: Por supuesto
Ella: Espero que no te arrepientas…
Me acerqué para besarla y ahí empezó la acción, su lengua no dio espera y empezó a meterla dentro de mi boca, yo le agarré la cabeza para besarla con más fuerza y luego bajé mis manos para agarrar sus enormes tetas, ella me correspondió con sus manos en mi paquete que ya se estaba poniendo duro y quise hacer lo mismo, pero entonces me detuvo y me dijo: Vamos pues que esto se puso caliente y nos pueden ver.
Busqué la forma de devolverme para tomar la entrada por Yumbo y llegar cuanto antes a los moteles de la zona, le metí el acelerador a fondo porque ese cuerpazo me pedía a gritos y ella se encargaba de calentarme más masajeando mi pene que estaba a punto de estallar y duro como panela. Llegamos a Sabores, sitio cómodo y discreto y pedí la presidencial. Entramos y aun sin bajarnos del carro la temperatura se puso aún más caliente porque se me subió encima y me puso esas tetas en la cara. Yo no lo podía creer. Me parecía mentira que con el mínimo esfuerza tuviera tremenda hembrota a punto de coronarla. Una vez mas intenté mandar mi mano a su entrepierna pero con risa picarona se alejó y se bajó del carro para ingresar a la habitación.
Esta historia continuará....



