Michelle Valencia/Alexandra Santos
A continuación, un reporte que más que nada es una anécdota de un primíparo que quiso conocer a esta chica y quedó un poco asustado y frustrado. Mi interés no es crear polémica ni debate. En primera instancia, no hubo experiencia y la razón la brindaré a continuación. Aclaro que tengo cero experiencias en estas lides y todavía no he tenido un primer encuentro, este iba a serlo.
A continuación, un reporte que más que nada es una anécdota de un primíparo que quiso conocer a esta chica y quedó un poco asustado y frustrado. Mi interés no es crear polémica ni debate. En primera instancia, no hubo experiencia y la razón la brindaré a continuación. Aclaro que tengo cero experiencias en estas lides y todavía no he tenido un primer encuentro, este iba a serlo.
Tenía referencias de esta chica y le había hecho un seguimiento desde hacía un buen tiempo. Sé que es una mujer educada y en otros contextos la había visto desempeñarse como una persona preparada y culta (fue presentadora de TV en un canal local). Incluso, mi interés en conocerla iba también por ese lado, pues me interesaba charlar con ella. Además, siempre me ha parecido atractiva, al menos por su cuerpo, no tanto por su rostro. Bueno, sintetizo, después de un par de mensajes concreté la visita a su apartamento. El protocolo es que uno llega al edificio y después, previa comunicación con ella, recibe el número exacto de su apartamento. Así lo hice y en portería, el encargado me comunicó que la llamara directamente pues no contestaba. Lo hice y finalmente me hizo pasar. Aquí comienza lo bueno o mejor lo malo.
Un poco perdido, di varias vueltas adentro por esos edificios hasta que finalmente llegué a su apartamento. El conjunto es de clase media-media con nombre ecológico. Ella en ropa interior me esperaba con la puerta semiabierta. Entré, saludé y la primera impresión fue negativa en cuanto al lugar. Estaba desordenado, desarreglado y en general todo medio marginal. Parecía que estaba haciendo el almuerzo. Desconozco si era un mal día para ella, uno de aquellos que todos podemos tener, esto lo enfatizo. En cuanto a su físico, es un monumento. Su cuerpo es despampanante. Eso sí, desde mi humilde punto de vista, no es bonita, me pareció que tiene, a pesar del maquillaje, rasgos muy bruscos. Quitándole esto, que para muchos es clave, es un 10.
Después del saludo, me senté e inicié una corta charla con ella. Hasta ahí iba bien casi todo (digo casi todo porque el lugar no me gustó para nada). Ya entrando más en confianza, le pregunté como algo normal si se había vacunada contra el COVID. Olvidé mencionar que esto sucedió al final de la pandemia. Desde el instante que pregunté, la escena cambió brutalmente. Mi inquietud fue el detonante para que se pusiera histérica. De su voz fingida pasó a unos gritos intimidatorios muy masculinos. No profundizo en detalles porque no vale la pena. Lo que sí digo es que se puso como un tigre herido. Yo me disculpé varias veces con miras a tranquilizarla. No fue posible. De inmediato subió desproporcionadamente la tarifa del servicio y aunque yo tenía el dinero para pagarlo le dije que mejor me iba pues ya el ambiente era muy amenazador y ella estaba enfurecida. Aún desconozco la causa de su descontrol. Si bien la pregunta pudo ser incómoda, también sé que, en estas épocas, tales inquietudes son válidas y estas chicas deben estar acostumbradas a ofrecer todas las garantías sanitarias posibles. En fin, su ofuscación y agresividad me sacaron corriendo, no sin antes dejarle un billete violeta (que ella no solicitó) para evitar cualquier tipo de agresión física. La vi muy alterada y me intimidó, es una mujer grandota y acuerpada. Uno ha leído tantos relatos con desenlaces violentos que era mejor evitar. Hasta aquí la anécdota. Me quedé con las ganas, pero a la vez, sentí que me había salvado de algo peor. Igual la desmotivación fue total; decepcionado quizá porque no esperaba esa actitud y tenía muchas expectativas. Voy a pensar que estaba en un mal día. No quiero creer que es una chica crecida con aires de vedette que tiende a alterarse con facilidad y que cuando eso pasa, trata mal a cualquiera. De seguro, a muchos les habrá ido bien con ella. Cada uno cuenta su historia. Esta fue la mía.




