28-10-2020, 12:45 AM
(Última modificación: 28-10-2020, 12:52 AM por Kimorasimmonst.)
SEÑOR R
Una vivencia de Kimora Simmons
Corrían principios del 2014 o tal vez 2015, cuando empecé a escuchar a muchas de mis amigas a hablar sobre un cliente especial que tenían. Lo describían como cuarentón, muy guapo, les pagaba muy bien y aparte decían que tenía una verga grande, derecha, de esas que son muy agradables a la vista. Al parecer, yo era la única de todas mis amigas que no había estado con “el SEÑOR R ”, supongo porque todas mis amigas son voluptuosas, de cabello largo, tinturado de rubio que les llega hasta más abajo del culo, nalgas y tetas gigantes. Por otro lado, yo soy todo lo contrario pelinegra, delgada, en esa época no tenía senos operados. Tal vez por eso, el famosísimo SEÑOR R nunca se fijaría en mí.
En ese tiempo, YO usaba Facebook, que era una herramienta muy comercial, ¡agregaba a todo el mundo!,.. él tenía un perfil en Facebook en el cual contactaba chicas trans. Un día, recibí un comentario de él en una foto donde yo salía con una amiga, creo que el comentario fue diciéndole a mi amiga que quién era yo. Recuerdo que sólo al ver el Facebook de él, ya sabía quién era, sentí que mi corazón palpitaba al saber que ese hombre, del cual todas hablaban, escribía y preguntaba sobre mi… El caso es que terminamos hablando por Inbox de Facebook preguntó cosas, pregunté también, pero nunca me escribió como para tomar el servicio. Automáticamente eché mis ilusiones al cesto de la basura, y que yo no podría conocer a ese hombre del cual todas quedaban satisfechas con su retribución económica y aparte la faena sexual que decían ellas tener con él. Una persona como yo, trigueña delgada y sin tetas no podría aspirar a tanto, me dije a mi misma. Pasaron los días, una que otra charla por Facebook ya había perdido las ilusiones de conocerlo, ya que no decía nada ni insinuaba su gusto de conocerme.
Febrero 2015, un fin de semana salí a una disco a presenciar un show de una amiga transformista en un bar de Bogotá sobre la calle 61 con 9, cuando por mensaje de Facebook me dijo: Hola, ¿qué haces?, le respondí contándole dónde me encontraba. Me dijo que pasaría a saludarme, a lo que yo obviamente le dije que sí, no le vi problema. Al momento de llegar, él parqueó su auto por la parte de atrás del bar y me dijo que saliera. Al momento de salir, les confieso que tenía nervios de saber que era alguien importante, es decir, era tan mencionado que tenía la duda de si le iba a agradar. Al llegar, vi una camioneta grande bonita, al subirme me saludo de beso en la mejilla, y por fin conocía el famosísimo "SEÑOR R ", estaba ahí con él., en su carro, no recuerdo su olor, pero si recuerdo su forma de vestir, su forma de mirar, con su frente arrugada, su cuerpo bien moldeado, de esos cuarentones que están más buenos que los de 20. Charlamos unos 30 minutos y dijo que se tenía que ir. Me despedí, nuevamente beso en la mejilla, me bajé y entre al bar a seguir en lo que estaba.
Días después, el SEÑOR R me escribió para agendar una cita, para esa época cobraba 150.000 pesos. Recuerdo que lo recibí en mi casa, vivía en la 63 con 30. Imagínense la carga que sentí al recibir a este personaje, tantas menciones, expectativas, sentí muchos nervios sobre si le iba a gustar o no… Cuando llegó ese hombre, de nuevo muy bien vestido, sus zapatos, sus medias…, y como buen empresario, de afán. Me dijo que no tenía mucho tiempo, así que se quitó su ropa y comprobé efectivamente su cuerpo. Me excitaban sus vellos del pecho, ya con algunas canas, sus piernas, sus nalgas bien puestas, todo en su lugar. El tipo era perfecto, pero su forma de ser seca como de “chúpelo perra y hágalo rápido”. Él, 100% activo, verga perfecta, lo que me incitaba a ser pasiva. Iniciamos el acto, me penetraba de tal forma y me daba como si fuera acabar conmigo, mientras me miraba como con cara de rabia y eso me excitaba (la verdad eso siempre me ha gustado de él)... recuerdo que me comió tan delicioso, que no me pude contener y me vine antes de tiempo, antes de que él llegara, después de que uno tiene una eyaculación ya básicamente queda como los gatos, ¡sin ganas de nada!, pues a este infeliz no le importó, siguió dándome y yo seguía igual de excitada. Disfrutaba tenerlo a él, a esa persona que nunca pensé la tendría en mi casa, dándome cómo se le dio la gana, mientras yo seguía tocándome. Cuando el acabo, volví a terminar con él, fueron dos eyaculaciones en menos de media hora, nunca me había pasado. Al momento de pagar nunca te da dinero en tus manos, siempre lo pone en tu mesa de noche no lo conté, pero supe que había más de lo que yo había cobrado. Se vistió y adiós. Regresé y conté el dinero y había alrededor de 350.000.
Desde ese día, del primer encuentro, hubo muchos ... encuentros más en los que siempre ha sido una persona muy generosa en cuanto al dinero, al menos conmigo, no sé con las demás. Los encuentros han estado alternados con invitaciones a tomar café, momentos en los cuales me siento importante por estar con él. Me daban muchos celos cuando sabía , que él se encontraba con más chicas, me moría de rabia, porque se puede aceptar que un hombre como él tenga familia, pero duele demasiado que busque otras chicas, eso hace que algo se muera dentro de ti.
Nos dejamos de hablar entre el 2016 y 2020, es decir, hubo uno que otro encuentro, pero no duraban más de una hora. Sin embargo, este año (2020) a principios de enero me escribió. Yo tenía su número guardado, así que supe de inmediato que era él, y me dijo que si le podía atender, a lo que le dije que sí, que no había ningún problema, me preguntó que si no estaba molesta con él, le dije que no. Ya ha pasado el tiempo y soy más madura en este momento de vida. Para no entrar en detalles, me visitó de nuevo en mi nuevo sitio de trabajo y de nuevo volví a sentir todo lo que había sentido todas las veces que estuvimos durante estos años. Sigue igual de guapo, conservado, un poco calvo, pero se ve sexy. El sexo con él siempre será algo que disfrutaré creo que lo sabe. A esas alturas de mi vida, viendo su cuerpo me dan muchas más ganas de ser activa, pero nunca me deja, dice que soy cacorra (ha ha ha). Este año me dejó conocer una parte diferente de él, nos encontrábamos a veces tres veces por semana a tomar café, hablar sobre sus cosas, siento que de alguna forma confía en mí, dejando claro que simplemente soy un servicio. Me ha ayudado a pagar mi renta del departamento, para mis cumpleaños me dio regalos, cuando he necesitado algo por vanidad él me lo ha dado sin reproche alguno de su valor. Al empezar la pandemia nos dejamos de ver, me dijo que era mejor que saliera de la ciudad, me envió a mi casa, allí estuve tres meses sin trabajar y él estuvo ayudando en todo el tiempo nunca me faltó nada… Decidí regresar a Bogotá, creo que le molestó que yo volviera a trabajar, siento que le dan celos de que me toquen otros hombres, pero para pagar todo lo que necesito debo hacerlo y respetar a mis demás clientes. A la fecha, hablamos y nuestros encuentros se han reducido a algo muy mínimo por la pandemia, ya que se cuida mucho con el asunto del covid-19. Quisiera regresar el tiempo a principio de año, cuando se portó como un príncipe conmigo.
Les confieso que mi vida es muy solitaria, no salgo de mi casa y sentir que le importo a alguien, que alguien te escribe cada mañana para saber cómo estás, eso no tiene precio (suspiro).
Esta es parte de mi historia, una que continuará y la comparto para hacer reconocimiento a esos hombres que son generosos, que no piensan que somos analfabetas y que saben que un buen servicio cuesta. Creo que me terminaré tatuando su firma en alguna parte de mi cuerpo. Es un hombre que jamás olvidare, es más, no quiero olvidarlo....
Gracias señor R
Bueno lo prometido es deuda Aquí está una de mis historias que comenzar a publicar semanalmente donde hablaré de experiencias buenas y experiencias nefastas con personas que he conocido en mi trayectoria puede dejar un comentario Se lo agradecería
Una vivencia de Kimora Simmons
Corrían principios del 2014 o tal vez 2015, cuando empecé a escuchar a muchas de mis amigas a hablar sobre un cliente especial que tenían. Lo describían como cuarentón, muy guapo, les pagaba muy bien y aparte decían que tenía una verga grande, derecha, de esas que son muy agradables a la vista. Al parecer, yo era la única de todas mis amigas que no había estado con “el SEÑOR R ”, supongo porque todas mis amigas son voluptuosas, de cabello largo, tinturado de rubio que les llega hasta más abajo del culo, nalgas y tetas gigantes. Por otro lado, yo soy todo lo contrario pelinegra, delgada, en esa época no tenía senos operados. Tal vez por eso, el famosísimo SEÑOR R nunca se fijaría en mí.
En ese tiempo, YO usaba Facebook, que era una herramienta muy comercial, ¡agregaba a todo el mundo!,.. él tenía un perfil en Facebook en el cual contactaba chicas trans. Un día, recibí un comentario de él en una foto donde yo salía con una amiga, creo que el comentario fue diciéndole a mi amiga que quién era yo. Recuerdo que sólo al ver el Facebook de él, ya sabía quién era, sentí que mi corazón palpitaba al saber que ese hombre, del cual todas hablaban, escribía y preguntaba sobre mi… El caso es que terminamos hablando por Inbox de Facebook preguntó cosas, pregunté también, pero nunca me escribió como para tomar el servicio. Automáticamente eché mis ilusiones al cesto de la basura, y que yo no podría conocer a ese hombre del cual todas quedaban satisfechas con su retribución económica y aparte la faena sexual que decían ellas tener con él. Una persona como yo, trigueña delgada y sin tetas no podría aspirar a tanto, me dije a mi misma. Pasaron los días, una que otra charla por Facebook ya había perdido las ilusiones de conocerlo, ya que no decía nada ni insinuaba su gusto de conocerme.
Febrero 2015, un fin de semana salí a una disco a presenciar un show de una amiga transformista en un bar de Bogotá sobre la calle 61 con 9, cuando por mensaje de Facebook me dijo: Hola, ¿qué haces?, le respondí contándole dónde me encontraba. Me dijo que pasaría a saludarme, a lo que yo obviamente le dije que sí, no le vi problema. Al momento de llegar, él parqueó su auto por la parte de atrás del bar y me dijo que saliera. Al momento de salir, les confieso que tenía nervios de saber que era alguien importante, es decir, era tan mencionado que tenía la duda de si le iba a agradar. Al llegar, vi una camioneta grande bonita, al subirme me saludo de beso en la mejilla, y por fin conocía el famosísimo "SEÑOR R ", estaba ahí con él., en su carro, no recuerdo su olor, pero si recuerdo su forma de vestir, su forma de mirar, con su frente arrugada, su cuerpo bien moldeado, de esos cuarentones que están más buenos que los de 20. Charlamos unos 30 minutos y dijo que se tenía que ir. Me despedí, nuevamente beso en la mejilla, me bajé y entre al bar a seguir en lo que estaba.
Días después, el SEÑOR R me escribió para agendar una cita, para esa época cobraba 150.000 pesos. Recuerdo que lo recibí en mi casa, vivía en la 63 con 30. Imagínense la carga que sentí al recibir a este personaje, tantas menciones, expectativas, sentí muchos nervios sobre si le iba a gustar o no… Cuando llegó ese hombre, de nuevo muy bien vestido, sus zapatos, sus medias…, y como buen empresario, de afán. Me dijo que no tenía mucho tiempo, así que se quitó su ropa y comprobé efectivamente su cuerpo. Me excitaban sus vellos del pecho, ya con algunas canas, sus piernas, sus nalgas bien puestas, todo en su lugar. El tipo era perfecto, pero su forma de ser seca como de “chúpelo perra y hágalo rápido”. Él, 100% activo, verga perfecta, lo que me incitaba a ser pasiva. Iniciamos el acto, me penetraba de tal forma y me daba como si fuera acabar conmigo, mientras me miraba como con cara de rabia y eso me excitaba (la verdad eso siempre me ha gustado de él)... recuerdo que me comió tan delicioso, que no me pude contener y me vine antes de tiempo, antes de que él llegara, después de que uno tiene una eyaculación ya básicamente queda como los gatos, ¡sin ganas de nada!, pues a este infeliz no le importó, siguió dándome y yo seguía igual de excitada. Disfrutaba tenerlo a él, a esa persona que nunca pensé la tendría en mi casa, dándome cómo se le dio la gana, mientras yo seguía tocándome. Cuando el acabo, volví a terminar con él, fueron dos eyaculaciones en menos de media hora, nunca me había pasado. Al momento de pagar nunca te da dinero en tus manos, siempre lo pone en tu mesa de noche no lo conté, pero supe que había más de lo que yo había cobrado. Se vistió y adiós. Regresé y conté el dinero y había alrededor de 350.000.
Desde ese día, del primer encuentro, hubo muchos ... encuentros más en los que siempre ha sido una persona muy generosa en cuanto al dinero, al menos conmigo, no sé con las demás. Los encuentros han estado alternados con invitaciones a tomar café, momentos en los cuales me siento importante por estar con él. Me daban muchos celos cuando sabía , que él se encontraba con más chicas, me moría de rabia, porque se puede aceptar que un hombre como él tenga familia, pero duele demasiado que busque otras chicas, eso hace que algo se muera dentro de ti.
Nos dejamos de hablar entre el 2016 y 2020, es decir, hubo uno que otro encuentro, pero no duraban más de una hora. Sin embargo, este año (2020) a principios de enero me escribió. Yo tenía su número guardado, así que supe de inmediato que era él, y me dijo que si le podía atender, a lo que le dije que sí, que no había ningún problema, me preguntó que si no estaba molesta con él, le dije que no. Ya ha pasado el tiempo y soy más madura en este momento de vida. Para no entrar en detalles, me visitó de nuevo en mi nuevo sitio de trabajo y de nuevo volví a sentir todo lo que había sentido todas las veces que estuvimos durante estos años. Sigue igual de guapo, conservado, un poco calvo, pero se ve sexy. El sexo con él siempre será algo que disfrutaré creo que lo sabe. A esas alturas de mi vida, viendo su cuerpo me dan muchas más ganas de ser activa, pero nunca me deja, dice que soy cacorra (ha ha ha). Este año me dejó conocer una parte diferente de él, nos encontrábamos a veces tres veces por semana a tomar café, hablar sobre sus cosas, siento que de alguna forma confía en mí, dejando claro que simplemente soy un servicio. Me ha ayudado a pagar mi renta del departamento, para mis cumpleaños me dio regalos, cuando he necesitado algo por vanidad él me lo ha dado sin reproche alguno de su valor. Al empezar la pandemia nos dejamos de ver, me dijo que era mejor que saliera de la ciudad, me envió a mi casa, allí estuve tres meses sin trabajar y él estuvo ayudando en todo el tiempo nunca me faltó nada… Decidí regresar a Bogotá, creo que le molestó que yo volviera a trabajar, siento que le dan celos de que me toquen otros hombres, pero para pagar todo lo que necesito debo hacerlo y respetar a mis demás clientes. A la fecha, hablamos y nuestros encuentros se han reducido a algo muy mínimo por la pandemia, ya que se cuida mucho con el asunto del covid-19. Quisiera regresar el tiempo a principio de año, cuando se portó como un príncipe conmigo.
Les confieso que mi vida es muy solitaria, no salgo de mi casa y sentir que le importo a alguien, que alguien te escribe cada mañana para saber cómo estás, eso no tiene precio (suspiro).
Esta es parte de mi historia, una que continuará y la comparto para hacer reconocimiento a esos hombres que son generosos, que no piensan que somos analfabetas y que saben que un buen servicio cuesta. Creo que me terminaré tatuando su firma en alguna parte de mi cuerpo. Es un hombre que jamás olvidare, es más, no quiero olvidarlo....
Gracias señor R
KIMORA SIMMONS
"la dama de las camelias "
"la dama de las camelias "
Bueno lo prometido es deuda Aquí está una de mis historias que comenzar a publicar semanalmente donde hablaré de experiencias buenas y experiencias nefastas con personas que he conocido en mi trayectoria puede dejar un comentario Se lo agradecería
KIMORA SIMMONS
"la dama de las camelias "
"la dama de las camelias "



